17.08.15 - Berisso, Argentina.- En las aulas de una escuela de la populosa
barriada berissense de Villa Progreso, en 122 y 80, alumnos de 17 años
inventaron un programa informático que en el mediano plazo podría
cambiar, literalmente, la vida cotidiana de cientos de miles de
personas. O más.
Se trata de una aplicación pensada para
celulares que posibilita a quienes padecen sordera “desenvolverse en el
día a día” con la misma facilidad con que lo hacen todos, pues el
teléfono móvil habla por ellos.
La creación ya fue probada con “rotundo
éxito” en un colegio para niños y adolescentes hipoacúsicos, y ya llegaron
pedidos de escuelas especiales de los más diversos distritos.
En Acción
Es viernes 10, a las 10 de la mañana en la Escuela Técnica 1 de Berisso. Con una
concentración que impacta, 14 adolescentes del humilde barrio
berissense están sentados, de dos en dos, frente a las computadoras de
la impecable sala de informática. Los chicos y chicas se encuentran
abocados a mejorar el denominado Software de Voces y Señas (SVS). El
logo lo dice todo: una mano abierta con una boca en medio de la palma.
¿Cómo nació la idea? “El año pasado tuvimos
que definir un proyecto para desarrollar en séptimo, en las prácticas
profesionalizantes, y un compañero sugirió hacer uno para sordomudos. El
profesor nos orientó, y en marzo empezamos con esto y no paramos”, comenta
Johanna Lunge.
Mientras el “profe”, Gastón Galimsky, prepara
la pantalla para mostrar el desarrollo tal como lo hicieron en la feria
de ciencias, el director de la institución, Raúl Gerez, y el jefe del
departamento de Informática, Carlos Poggi, resaltan que “el colegio
tiene la premisa de trabajar sobre cosas concretas que ayuden a la
comunidad. Es clave que en una zona deprimida la gente vea que la
escuela tiene sentido”, afirman.
Se apagan las luces. Aparece el logo del
software y luego una primera pantalla con íconos: banco, carnicería,
verdulería, farmacia, kiosco, panadería.
“La persona entra a un banco, y como el
empleado que lo atiende no sabe lengua de señas, entonces le habla
mediante el celular. Toca la pantalla sobre el ícono ‘banco’ y le
aparecen las distintas operaciones”, comenta Gastón y hace la prueba.
Pasa el dedo sobre ‘extraer dinero’ y una voz clara y firme dice:
“Quiero extraer dinero, por favor”. El empleado preguntará “cuánto”. Al
cliente sordo ya se le abrió otra pantalla donde puede armar diferentes
cifras para que la voz las reproduzca.
A esa altura, el invento ya capta fuertemente
la atención. Ni hablar de lo que sucedió en la fase regional de la
feria de ciencias. “Se nos acercaban docentes de escuelas especiales y
nos preguntaban si podían llevarse la aplicación, porque nos decían que
no existe nada así”, relatan los alumnos, y el profesor Galimsky aclara
que “si bien ya lo instalamos en el Colegio Santa María de La Plata,
tenemos pedidos de todos lados”. “Vamos a recorrer escuelas, salimos de
gira”, apunta sonriendo la estudiante Jimena Casal.
En rigor, la letra de la propuesta resalta
que “en el estudio realizado para poder encarar este proyecto no se tomó
como referencia ningún software existente en el área, ya que se sabía
de antemano que los programas que hay para gente sorda hipoacúsica son
de alto costo y de poco acceso para los usuarios”. “El grupo desarrolló
la plataforma gráfica, el diseño de botones, fondos, audios, etcétera,
sin tomar en cuenta ninguna plataforma de las que hay en el mercado”, se
realza.
Ese estudio que debieron encarar los chicos
desde cero incluyó visitas a escuelas especiales y charlas con docentes
de la modalidad para saber “exactamente qué requieren los niños,
adolescentes y mayores sordos”.
Aprendieron, entre cientos de cosas, que sólo
el 2% de la población mundial sabe trabajar con lengua de señas. O sea,
nada. Quienes padecen sordera “tienen enormes dificultades para
realizar actividades simples y rutinarias; además, si bien hay sordos
que manejan señas y leen, hay muchos que no saben ni una cosa ni la
otra, incluso adolescentes y mayores”, dijo el profesor citando a las
especialistas, para agregar que “el problema mayor en las escuelas los
tienen con los chiquitos. ¿Cómo piden todo lo que necesitan?”, se
pregunta basándose en las charlas con las maestras.
Partiendo de esa realidad, el programa se armó con íconos acompañados por señas y palabras.
Algunos ejemplos. Al entrar a un kiosco, el
usuario tiene una lista casi infinita de artículos. En verdulería, puede
elegir entre frutas o verduras. En carnicería, distintos cortes y
cantidades expresadas en kilos. Cada pedido finaliza con la frase “por
favor”, y la despedida siempre es un “gracias”. Las opciones Si y No
están bien a la vista. Al igual que el rubro emergencias (policía,
ambulancia, bomberos).
“Ahora se le está agregando la opción ‘voz
femenina’, ya que para una mujer puede ser chocante comunicarse mediante
una voz de hombre. En cuanto a los comercios, se está añadiendo
pizzería, uno muy pedido por los eventuales usuarios”, dicen los chicos.
El desarrollo fue realizado para Android, una
“aplicación que será gratuita, de modo que en un tiempo cualquier
persona sorda en cualquier lugar del mundo se podrá bajar el programa a
su celular”, subrayó el docente de Villa Progreso.
Los chicos, en tanto, siguen mejorando el
software, pensando más en quienes lo van a usar que en la competencia
que se realizará durante este mes: la etapa provincial de la feria de ciencias a
la que accedieron con un puntaje de 94,66 sobre 100.
Adolescentes que, con estudio y esfuerzo, se superan y ayudan a otros a
vivir mejor.
Via. elDia.com | Fga. Claudia Díaz | Fotos Telam.com.ar





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